Ella
¿No la conocéis? Entonces imaginadla, soñadla. ¿Quién será capaz de hacer el retrato de la amada? Yo sólo podría hablaros vagamente de su lánguida figura, de su aureola triste, profunda y romántica. Os diría que sus trenzas rizadas sobre la espalda son tan negras que iluminan en la noche. Que cuando anda no parece que se apoya, flota, navega, resbala... Os hablaría de un gesto muy suyo..., de sus palabras, a la vez desdén y mimo, a un tiempo reproche y lágrimas, distantes como en un éxtasis, como en un beso cercanas... Pero no: cerrad los ojos, imaginadla, soñadla, reflejada en el cambiante espejo de vuestra alma. [Romancero de la novia] Gerardo Diego .